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Causas neuropsicológicas 2017-11-17T13:34:44+00:00

Causas neuropsicológicas

Ciertos estados psicológicos relacionados con el estrés o la ansiedad pueden generar halitosis verdadera. Se debe especialmente al hecho de que las glándulas salivales (estimuladas por fibras nerviosas ligadas al Sistema Nervioso Autónomo) provocan la disminución de la secreción salival en estas condiciones. La estancación de saliva residual en la boca resulta en un aumento de la producción de COVs y CSVs.

Este fenómeno fue demostrado cuando un grupo de alumnos universitarios fue invitado a ver una película de terror por un período de 15 minutos, midiéndose el aliento de los estudiantes antes y después de la proyección del film. Esta situación se conoce también como la “halitosis del conferenciante”, porque se da con frecuencia en personas que hablan en público (y que suelen necesitar tener un vaso de agua a mano).

Alteraciones en el paladar

No obstante, otras condiciones de carácter psicológico o psiquiátrico pueden influir únicamente en la autopercepción de una persona y/o incluso en la idea que esta tiene sobre la percepción de los demás en relación a su propio aliento. Los casos de pseudohalitosis pueden deberse a una serie de factores. Algunas personas simplemente sienten un mal olor constante en el propio aire espirado (cuando terceros no lo sienten), o están convencidas por el olor que sienten después de envolver la nariz y la boca con las manos, o incluso después de lamer sus manos; oler el auricular del teléfono; oler el hilo dental; frotar los dedos en las encías, las amígdalas o la lengua; o respirar con la cabeza metida bajo una manta. Estos pacientes suelen obtener resultados más elevados en las escalas de compulsión/obsesión; sensibilidad interpersonal; ansiedad y psicosis, cuando son comparados con el resto de pacientes.

Presunciones erróneas en la actitud de otras personas son también habituales. La inseguridad lleva muchas veces a que un individuo sobrevalore/interprete erróneamente actitudes y comportamientos de terceros, como el hecho de que alguien abra una ventana en su presencia, se rasque la nariz, se cubra la boca con la mano, le ofrezca un chicle, baje la mirada mientras le escucha, etc., o también tras detectar una capa de material blanco sobre la lengua (frecuentemente depósitos proteicos de origen salival), deduciendo de inmediato que se trata de saburra que puede provocar mal aliento.

Las disgeusias, o alteraciones del paladar, también llevan los pacientes a creer que padecen halitosis. Estas pueden ser influenciadas por una serie de factores nutricionales, hormonales o metabólicos, entre otros, originando alguna confusión por la estrecha proximidad entre la percepción olfativa y la percepción del paladar. Los pacientes con deficiencias olfativas generalmente también presentan una mayor preocupación por el estado de su aliento.

La halitofobia

La halitofobia se ha tornado recientemente en una condición psiquiátrica reconocida. Los halitofóbicos son pacientes afectados por halitosis psicosomática (muchos de ellos ni siquiera poseen autopercepción de halitosis) y rehúsan visitar a un psicólogo porque no reconocen su propia condición psicosomática. Para ellos no existe ninguna duda de que sufren halitosis muy intensa, incluso después de que las personas cercanas les insistan en que no la padecen. El comportamiento de terceros, al cubrirse la nariz o mantener una amplia distancia durante una conversación, puede ser interpretado inmediatamente como una señal de que su aliento es ofensivo. Esta condición suele generar graves problemas y situaciones dramáticas en el ámbito personal y familiar.

El síndrome de referencia olfativa es una condición psiquiátrica caracterizada por la creencia obstinada de poseer un olor corporal muy desagradable (no solo proveniente del aire espirado como sucede con la halitofobia, sino también de la piel, axilas, genitales u otras regiones del cuerpo), y acompañada por una vergüenza y angustia considerables, pudiendo llevar incluso al aislamiento social. Estos pacientes presentan características marcadas de autoobservación, autocrítica, neurosis, inferioridad, dificultad de expresar las emociones y obsesión. La depresión muchas veces es secundaria a este síndrome.

La hipocondría puede ser también un factor desencadenante de una autopercepción errónea del aliento. También existen casos de personas que pueden volverse hipersensibles por tener un familiar que padezca halitosis crónica.

La presencia de cáseos amigdalinos no siempre resulta en mal olor sentido por terceros. Sin embargo, al propio paciente le origina una perturbación constante, llevando a que crea que padece de mal aliento.

En los últimos años ha aumentado el número de personas que demandan tratamiento al darse cuenta de que no poseen un aliento “fresco”. Estas exigencias exageradas son fruto de la publicidad relacionada con la multitud de productos existentes en el mercado orientados a mejorar el aliento. Un mensaje erróneo que a menudo se encargan de difundir los medios de comunicación.

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Concepto

Hablamos de la halitosis sin complejos, para que accedas y comprendas la terminología que usan los científicos.

1. ¿Qué es la halitosis?
2. Consecuencias psicológicas y sociales
3. El mal aliento a través del tiempo

Causas

Descubrimos las más de 80 causas que pueden provocar halitosis, en base a las investigaciones internacionales más recientes.

1. Los compuestos del mal olor
2. Causas de la halitosis o mal aliento
2.1 Causas en la boca
2.2 Causas en el aparato respiratorio
2.3 Causas en el tubo digestivo
2.4 Causas sistémicas, nutrición y hábitos
2.5  Causas neuropsicológicas

Diagnóstico

Identificamos los métodos clínicos más eficaces a la hora de diagnosticar con precisión el origen de la halitosis, para que elijas el mejor tratamiento

1. Métodos de diagnóstico
1.1 Autopercepción
1.2 Pruebas organolépticas olfativas
1.3 Medición de los gases del aliento
1.4 Pruebas de laboratorio
2. Pruebas psicológicas
3. Señales y factores asociados