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Halitosis en menores: el bullying silencioso

El porcentaje de alumnos que reconoce sufrir acoso de manera frecuente en España se sitúa en el 6%. Ahora bien, ¿qué sabemos del bullying por halitosis o mal aliento?

Barcelona, 30 de junio de 2017.- “El 22,1% de los pacientes que acuden a nuestra consulta tiene menos de 15 años —de los cuales el 57% son niños y el 43% niñas—”, afirma el doctor Jonas Nunes, director del Instituto del Aliento.

 

Barcelona, 30 de junio de 2017.- Uno de los problemas sociales más importantes dentro del ámbito educativo es, sin duda, el bullying o acoso escolar. El porcentaje de alumnos que reconoce sufrir acoso de manera frecuente en España se sitúa en el 6%, según datos del Informe PISA 2015: El bienestar de los estudiantes. Un estudio publicado este año y basado en una muestra de 540000 estudiantes de 72 países, de los cuales 37000 alumnos y 980 centros son españoles.

“El bullying se produce por las diferencias. Un niño con gafas, sobrepeso, muy alto o bajito siempre suele ser el rechazado por el grupo, especialmente cuando existe la presencia de un “matón o líder negativo”, afirma la psicóloga-pedagoga Rosa Serrate, autora del libro Bullying acoso escolar: Guía para entender y prevenir el fenómeno de la violencia en las aulas.

Más allá del aspecto físico, existe un factor muy importante responsable también de este acoso en las aulas: la halitosis o mal aliento, una patología que también está presente en estas edades. Según datos del Instituto del Aliento, centro especializado en el estudio, diagnóstico y tratamiento de la halitosis con más de 9000 pacientes tratados de más de 90 países, en 2017 el 22,1% de los pacientes tiene menos de 15 años —de los cuales el 57% son niños y el 43% niñas—. “Los padres que contactan con nosotros lo hacen preocupados porque perciben una alteración en el aliento de sus hijos que estos no se atreven a confesar”, confirma el doctor Jonas Nunes, director del Instituto del Aliento.

Dentro de las más de 80 fisiopatologías desencadenantes de mal aliento, las más frecuentes halladas en niños y adolescentes en la red de centros asociados al Instituto son: lengua saburral (23%), gingivitis (18%), patologías otorrinolaringológicas —asociadas con adenoides, amígdalas, obstrucción nasal o rinosinusitis, entre otros— (35%), problemas gastroenterológicos e intolerancias alimentarias (26%) y otros (8%).

Sin embargo, a pesar de la elevada prevalencia de menores con este problema, sorprende el “silencio” que impera en los centros escolares con respecto a este tema. “Existe una falta de información sobre la halitosis y esto supone que los padres no asocien el comportamiento extraño del adolescente con la presencia de mal aliento”, explica Serrate, que añade: “Esta falta de información también perjudica al psicólogo o al orientador del centro, para quien el mal aliento como posible problema pasa desapercibido”.

Aislamiento, depresión o ansiedad: la halitosis y sus consecuencias

Entre los comportamientos más habituales de los menores que sufren bullying por mal aliento se encuentran aislamiento, dificultades e inseguridades con su grupo de amigos —en una edad en la que, no olvidemos, comienza a forjarse la personalidad que les acompañará el resto de su vida—, tristeza, depresión o ansiedad por tener que evitar el contacto cercano con su círculo.

“La primera vez que me preocupé por mi aliento tenía ocho años, cuando una niña en el colegio me dijo que la boca me olía peste”, afirma Mercedes, paciente del Instituto del Aliento. Esta misma sensación sintió hace más de veinte años Alexandra, también paciente del doctor Nunes: “Desde que me lo dijeron por primera vez perdí toda la confianza. Había probado diferentes métodos para eliminar mi mal aliento sin resultado. Me sentía muy insegura”. Una historia que, sin embargo, gracias a un diagnóstico y tratamiento adecuados, ha tenido final feliz: “Vuelvo a tener la personalidad de cuando era niña”

A pesar del desconocimiento de profesionales, padres y alumnos, no todo está perdido. “La clave está en educar en el respeto a los demás y en conseguir que nuestros hijos nos cuenten qué les pasa para poder actuar”, afirma Serrate, que finaliza: “La labor divulgativa del Instituto del Aliento es fundamental para ampliar esa información acerca de este bullying silencioso. Por supuesto que hay solución”.

Halitosis en adolescentes: claves de actuación

El doctor Jonas Nunes aporta algunas claves para prevenir la aparición de mal aliento en menores:

  1. Higiene dental adecuada y visitas periódicas con el dentista.

    Según la Sociedad Española de Odontopediatría, hasta el primer año de edad, basta con limpiar los dientes con una pequeña gasa humedecida. A partir de los dos años se introduce el cepillo, de cabezal pequeño y cerdas suaves. Los padres tienen la labor de enseñar al pequeño, pasándole el cepillo con delicadeza, después de cada comida. La cantidad de pasta ha de ser mínima —el equivalente a una lenteja—, ya que no es aconsejable se que trague el flúor. A partir de los ocho años de edad deberá usar el hilo dental para eliminar eficazmente la placa bacteriana que se encuentra entre los dientes. Existen reveladores de placa bacteriana comúnmente usados por los dentistas para verificar la eficacia de la técnica de higiene oral realizada por el niño.

  2. Limpieza regular de la lengua (dos veces al día) y uso de enjuagues.

    Es una causa muy frecuente de mal aliento y se elimina a través del uso de instrumentos específicos (los limpiadores de lengua) para el efecto que minimizan la sensación de arcadas en comparación con el uso de un cepillo de dientes. En algunos casos está indicado el uso de enjuague bucal. Sin embargo, este debe ser específico para niños (sin alcohol y evitando ciertos antimicrobianos como la clorhexidina).

  3. Comer cuatro comidas al día.

    Los ayunos prolongados tienden a provocar halitosis. Cuanto más prolongado el ayuno, más intensa la halitosis. También la ausencia de masticación durante un periodo largo de tiempo (con la consecuente reducción de la producción salival) contribuye a esta aparición de mal aliento. Las dietas blandas (ausencia de vegetales crudos y fruta) favorecen la aparición de la saburra lingual. La leche puede provocar mal aliento en algunos niños, tal y como indica el Doctor Nunes en su libro Cómo cuidar del Aliento – la Guía definitiva(Instituto del Aliento Ediciones, 2015).

  4. Boca limpia, pero la nariz también limpia.

    El doctor Nunes advierte de que los fenómenos relacionados con la obstrucción nasal y la respiración bucal son causas frecuentes. El lavado nasal regular con suero fisiológico puede ayudar en los casos de obstrucción nasal.

  5. Si aun así existe el problema, llevar al niño a un centro especializado en halitosis.

    Si a pesar de haber realizado correctamente los puntos anteriores persiste el problema, es necesario la asistencia de un experto dotado de tecnología de diagnóstico(por ejemplo, las narices electrónicas) para determinar el origen de la causa, ya que existen más de 80 fisiopatologías desencadenantes de mal aliento. El doctor Nunes recomienda no realizar, bajo ningún concepto, un tratamiento sin tener total seguridad de cuál es la causa. “En la Unidad Hospitalaria de Halitosis del Centro Médico Teknon(Barcelona) hemos tenido varios casos de niños y adolescentes a los cuales, por ejemplo, les fueron extirpadas las amígdalas sin un estudio de los gases del aliento con el objetivo de solucionar el problema y al final la causa era otra”.

By | 2017-11-13T12:26:27+00:00 junio 30th, 2017|noticias|0 Comments