//Halitosis, una enfermedad con profundos efectos en la autoestima

Halitosis, una enfermedad con profundos efectos en la autoestima

En los últimos años se ha comprobado que la halitosis provoca un fuerte impacto en la autoestima y autoconfianza de quien la padece, siendo un desencadenante de estrés y ansiedad.

23 de diciembre de 2013.- Se estima que el 20% de la población española puede sufrir halitosis o mal aliento de forma habitual, independientemente del género, la edad o la clase social; y que la mitad de los ciudadanos se han sentido en algún momento preocupados por el estado de su aliento.

Madrid, 23 de diciembre de 2013.- Se estima que el 20% de la población española puede sufrir halitosis o mal aliento de forma habitual, independientemente del género, la edad o la clase social; y que la mitad de los ciudadanos se han sentido en algún momento preocupados por el estado de su aliento. Sin embargo, y a pesar de la creciente importancia que la población le atribuye, especialmente por el grave impacto en la calidad de vida de las personas afectadas y las consecuencias sociales que se derivan, todavía existe una gran desinformación sobre este tema.

En los últimos años se ha comprobado que la halitosis provoca un fuerte impacto en la autoestima y autoconfianza de quien la padece, siendo un desencadenante de ansiedad y de estrés continuados. “La forma en la que la halitosis daña psicológicamente a quien la padece ha sorprendido tanto a los profesionales de la salud como a los familiares de los pacientes”, explica el doctor Jonas Nunes, uno de los pocos investigadores del aliento humano a nivel internacional que dirige el Instituto del Aliento y el Departamento de Halitosis del Grupo Plénido.

“De hecho, la conciencia de padecer mal aliento desencadena consecuencias psicológicas, con manifestaciones visibles en el comportamiento: gestos como cubrir la boca al hablar, mantener una mayor distancia interpersonal o evitar las relaciones sociales, algunas de las cuales pueden llegar a ser graves. Incluso, aunque pueden ser cuestionados, existen relatos de suicidio cuya causa ha sido atribuida a la desesperación por padecer mal aliento”.

“Los relatos esporádicos de los pacientes que acuden a las consultas del aliento –prosigue el doctor Nunes- han dado lugar a numerosos estudios en el panorama internacional”. Uno de ellos, realizado en Hungría en 2006, obtuvo resultados que llaman la atención, señalando la halitosis como la condición relacionada con la boca que provoca el mayor impacto negativo en la calidad de vida de una persona. Se demostró que este impacto supera al causado por otros problemas de salud oral, como podrían ser la ausencia de dientes, la utilización de prótesis removibles (dentaduras), la existencia de dolor a nivel de la articulación temporomandibular.

Aguanta la respiración

Otra investigación realizada en el laboratorio de psicología del ISCTE – Instituto Universitario de Lisboa-, en 2010, demostró que la simple creencia de tener mal aliento provoca un efecto inmediato sobre el nivel de felicidad; en las emociones y en el comportamiento de una persona sin antecedentes de halitosis. Sin saber que eran objeto de estudio, alrededor de 100 alumnos voluntarios (la gran mayoría sin antecedentes de halitosis) se sometieron a un rastreo gratuito sobre su aliento.

Algunos de los alumnos fueron engañados a propósito y se les comunicó que sus resultados preliminares apuntaban hacia la existencia de halitosis. Mientras aguardaban los resultados definitivos, estos alumnos fueron invitados a participar en una actividad colectiva en la que un jurado pudo observar y registrar cómo se comportaban e interactuaban entre ellos. Al final, se aplicaron instrumentos de medición psicológica a todos los alumnos.

Al comparar los dos grupos, se verificó que los alumnos deliberadamente diagnosticados con halitosis mostraban mayor presencia y frecuencia de emociones negativas (perturbación, nerviosismo, agitación, entre otras). Así, durante una actividad en la que debían interactuar en grupo, quienes creían tener halitosis se posicionaron a mayor distancia física de los demás (de media, dos metros más lejos que los alumnos “sin halitosis”), para evitar el contacto. En los cuestionarios realizados al final de la prueba, admitieron haber adoptado una serie de comportamientos para evitar que la halitosis fuera detectada por sus compañeros: se comunicaron frecuentemente por señales y gestos, llevaron a cabo respiraciones más cortas, usaron chicles e incluso llegaron a fumar.

Cuando se desveló a los alumnos el carácter experimental de la actividad, se verificó el restablecimiento inmediato de los parámetros afectados por la experiencia: nivel de felicidad, emociones y comportamientos.

En otros ensayos desarrollados por el Instituto del Aliento (*) se han podido establecer los efectos a largo plazo que se producen cuando existe la conciencia de padecer halitosis prolongada en el tiempo. Tales efectos pueden ser clasificados en cuatro niveles, de acuerdo con su impacto en la vida del paciente:

Nivel 0

  • No presenta alteraciones de comportamiento.

Nivel 1

  • Habla a cierta distancia.
  • Gesticula con la cabeza más de lo habitual.
  • Usa chicles con cierta frecuencia.
  • Tiene el hábito de cubrir la boca con la mano.

Nivel 2

  • Evita hablar demasiado.
  • En reuniones o trabajos de grupo no suele exponer su opinión.
  • Depende parcialmente de productos que aseguran eliminar el olor bucal: chicles, cigarros y elixires bucales.
  • No habla en lugares cerrados (salones muy pequeños o transportes públicos, entre otros).
  • Tiende a reducir el contacto íntimo con la pareja.
  • Revela alteraciones fonéticas, menor amplitud de la apertura bucal y timbre vocal más grave.
  • Manifiesta alteraciones del patrón respiratorio: evita las espiraciones prolongadas y adquiere inconscientemente un patrón de inspiración más corto y superior/intercostal.
  • Revela baja autoestima.

Nivel 3

  • Manifiesta fobia social, evitando salir de casa y cualquier contacto íntimo.
  • No mira al receptor a los ojos; con frecuencia desvía la mirada hacia otro lado.
  • Se desconcentra (ej.: mientras expone un razonamiento más complejo, se queda pensando que el receptor está sintiendo su mal aliento y pierde el hilo de lo que estaba contando).
  • Depende totalmente de productos que aseguran eliminar el olor bucal: chicles, cigarros y elixires bucales.
  • Muestra inseguridad.
  • Manifiesta lástima de sí mismo.
  • Es pesimista.

Nivel 4

  • Revela ansiedad y depresión crónicas.
  • Tiene crisis de pánico.
  • Manifiesta tendencias suicidas.

(*) Fuente: Instituto del Aliento

Los niveles 1 y 2 caracterizan a la gran mayoría de los pacientes que demandan tratamiento de halitosis. Los últimos niveles que corresponden a los casos más dramáticos no son habituales, aunque pueden aparecer con progresión muy rápida.

Olor y emociones

El simple acto de oler lleva consigo una enorme carga emocional que puede suscitar aprobación o repulsa, y hasta estimular la memoria. Según el doctor Jonas Nunes, “el olfato ha sido considerado no solamente el órgano de los sentidos más emocional sino también el más complejo, debido a la elevada variabilidad de respuestas emocionales que los olores producen en los seres humanos. La percepción de un aliento desagradable generalmente genera el aumento inmediato de emociones negativas, como la irritabilidad, el malestar, el nerviosismo y la agitación”.

Publicaciones recientes en el área de la neuroimagiología han interpretado la estrecha relación existente entre el olfato y las emociones como el resultado de la superposición de sistemas neuronales, ya que el sentido del olfato está localizado en la misma área del sistema nervioso central que las emociones (el sistema límbico). “La estructura límbica clave en la interacción con el centro olfativo es la amígdala cerebelosa, lugar donde se procesan las emociones”, prosigue el especialista en el aliento.

“Algunos de los hallazgos recientes han demostrado claramente que esta amígdala es estimulada por la percepción de un olor, y que los estímulos olfativos (positivos o negativos) influyen en las emociones relacionadas con la memoria, el lenguaje, el reconocimiento espacial y el temperamento. Inevitablemente, en el contexto social, los olores, las emociones, la imagen corporal y las relaciones interaccionan de forma dinámica e ininterrumpida a lo largo de nuestra vida. Y en este marco – concluye- la halitosis es una cuestión determinante”.

Pioneros en el tratamiento médico de la halitosis

El Instituto del Aliento es el primer centro especializado en la investigación del aliento humano. Coopera con profesionales de diversas áreas de la medicina y la psicología con quienes comparte un objetivo común: el tratamiento médico de la halitosis contemplando las más de 70 causas que pueden provocarla.

Su aportación científica ha consistido en el desarrollo de un novedoso protocolo médico, el protocolo HCP Arthyaga®, ampliamente reconocido por expertos internacionales y, aún más importante, respaldado por el creciente número de pacientes satisfechos. Como precursor en el tratamiento médico de la halitosis, trabaja para aumentar la calidad de vida de los pacientes, participando en el avance de la ciencia y promoviendo que la halitosis sea una enfermedad socialmente reconocida y comprendida.

En alianza con Plénido, grupo líder en el sector odontológico, ha implementado en nuestro país una red de consultas especializadas en el diagnóstico y el tratamiento de las alteraciones del aliento.

Para ampliar esta información contacta en:
info@institutodelaliento.com
www.institutodelaliento.com
+34 931 22 22 34

By | 2017-11-13T12:55:58+00:00 diciembre 23rd, 2013|noticias|0 Comments