//¿Perder peso sin padecer mal aliento? Las siete claves

¿Perder peso sin padecer mal aliento? Las siete claves

Existe un problema muy importante y frecuente asociado con la ingesta de ciertos alimentos incluidos en dietas para perder peso: la aparición de mal aliento.

Barcelona, 5 de mayo de 2017.- “El 55% de las personas no percibe que tiene mal aliento”, afirma el doctor Jonas Nunes, director del Instituto del Aliento, que añade: “El 16% de los pacientes que recibimos en nuestra consulta viene por este motivo: mal aliento asociado a dietas”.

Barcelona, 5 de mayo de 2017.- Faltan menos de dos meses para el verano y vuelve la particular “batalla” que cada año libramos cuando el buen tiempo asoma. Eliminar los kilos de más no es tarea fácil, nos entran las prisas y ya lo dice el refrán: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. O lo que es lo mismo: mayo supone el pistoletazo de salida para todos aquellos que deciden, por fin, empezar la temida operación bikini y acabar con los excesos de los meses anteriores.

Los nutricionistas lo tienen claro: los milagros de última hora no existen. Comer menos no es la solución, todo pasa por reeducarnos nutricionalmente. Una alimentación inadecuada como consecuencia de las prisas de última hora trae consigo riesgos evidentes para nuestra salud. “Lamentablemente, estamos muy lejos de cambiar el chip”, afirma Pablo Zumaquero, Dietista-Nutricionista y tecnólogo de alimentos.

Existe un problema muy importante y frecuente asociado con la ingesta de ciertos alimentos habituales en este tipo de dietas: la aparición de mal aliento. El ajo y la cebolla son, sin duda, los casos más paradigmáticos de alimentos prescritos por muchos nutricionistas para perder peso, pero encontramos otros muchos alimentos presentes en este tipo de dietas que pueden predisponer a la halitosis: vegetales como la alcachofa, la col, la coliflor, el repollo o el brócoli son algunos de los más habituales.

“Estos alimentos son muy ricos en azufre, pudiendo dar lugar a la aparición de mal aliento”, afirma el doctor Jonas Nunes, director del Instituto del Aliento. En este sentido, Pablo Zumaquero añade: “Lo más importante es detectar la causa de la halitosis y atacarla, pues estos productos forman parte de una alimentación sana y no es conveniente retirarlos completamente”.

Mal aliento, un tema que sigue siendo tabú

La pregunta es: ¿es posible detectar este mal aliento? Muchas personas lo perciben por sí mismas, ya que la ingesta de ciertos alimentos provoca mal sabor o sequedad de boca, un problema que predispone a la halitosis. Sin embargo, existe un porcentaje importante de personas que no son conscientes de este mal aliento o que no lo ven como un problema sino, simplemente, como un comentario ofensivo por parte de quien lo realiza. “En esta sociedad se tiende a culpabilizar y estigmatizar al enfermo de halitosis, que se lleva todos los castigos y comentarios”, confirma Zumaquero.

En la misma línea, el doctor Jonas Nunes afirma: “El 55% de los pacientes no percibe que tiene mal aliento. Sin embargo, sí lo notan los compañeros de trabajo, pareja y amigos, que no lo dicen porque es un tema tabú”. Y añade una cifra reveladora: “Precisamente, el 16% de los pacientes que recibimos en nuestra consulta viene por este motivo: mal aliento asociado a dietas”.

Mal aliento, un tema que sigue siendo tabú

Ahora bien, ¿existe alguna manera de eliminar esos kilos de más sin temer por nuestro aliento? En su libro Cómo cuidar tu aliento. La Guía Definitiva, el doctor Nunes aporta algunas claves:

CLAVE Nº1: COMER CADA CUATRO HORAS
Los ayunos prolongados tienden a provocar halitosis. Cuanto más prolongado el ayuno, más intensa la halitosis. Los estados de hipoglucemia (valores de azúcar en la sangre disminuidos) inducen al cuerpo a utilizar vías metabólicas alternativas para reponer el nivel de azúcar en sangre (principalmente a partir de la conversión de proteínas y grasas). Estos procesos metabólicos generan compuestos del mal olor. Esta conversión es importante para perder peso, pero no hay un beneficio añadido en provocar una hipoglucemia extrema desencadenadora de mal aliento. También la ausencia de masticación durante un periodo largo de tiempo (con la consecuente reducción de la producción salival) es un factor que contribuye a esta situación, resultando en un estancamiento y consecuente putrefacción.

Estrategia:

Hacer cinco comidas al día (en pequeñas cantidades y repartidas a lo largo del día). Un puñado de frutos secos basta para evitar hipoglucemias abruptas y estimular la renovación de la saliva.

CLAVE Nº2: EVITAR UNA DIETA DEMASIADO HIPERPROTEICA
Las dietas ricas en proteínas (como las populares Atkins, Dukan o South Beach) son las más susceptibles de provocar mal aliento por la elevada ingestión de aminoácidos (unidades elementales en la estructura de una proteína), pues estas moléculas son utilizadas por las bacterias para la producción de compuestos del mal olor. Un hecho constatado en laboratorio. “Tras añadir dos aminoácidos (cisteína e triptófano) a muestras de saliva, se comprobó de inmediato la aparición del mal olor”, afirma el doctor Nunes.

Estrategia:
Evitar una dieta basada únicamente en alimentos ricos en proteínas (y azufre), como la carne, el pescado, el pimiento rojo, ajo, cebolla, brócoli, coles de Bruselas, avena, semillas de trigo, lácteos y clara de huevo.

CLAVE Nº3: INGERIR UN MÍNIMO DE HIDRATOS DE CARBONO O SUSTANCIAS ÁCIDAS
La glucosa es el sustrato o “alimento” de varias de las bacterias orales que predominan en la saliva. Esta les lleva a producir un pH ácido que inhibe la proliferación de las bacterias productoras de halitosis, que actúan en pH alcalino. Por otro lado, existen bacterias que pueden usar como sustrato tanto la glucosa como las proteínas. En ausencia de la primera, metabolizan las proteínas (cuyos productos poseen mal olor y también contribuyen a la existencia de un pH más alcalino).

Estrategia:
Opta por hidratos de carbono de absorción lenta como el existente en fresas, cerezas, frutos rojos, hortalizas, arroz integral. Condimentar sus comidas con unas gotas de limón. Así evitarás, además, un exceso de kilocalorías.

CLAVE Nº4: CONSUMIR ALIMENTOS SÓLIDOS RICOS EN FIBRA
Los alimentos más ricos en fibra proporcionan una masticación más vigorosa y promueven la producción salival (al contrario que los alimentos líquidos o pastosos). Se debe tener en cuenta también la ausencia del efecto raspador/limpiador que algunos alimentos sólidos ejercen al ser friccionados sobre la lengua, contribuyendo a la eliminación de los detritos y las bacterias productoras del mal olor que se acumulan sobre la lengua. Se destaca que esta es la causa de halitosis más frecuente. Varios estudios han constatado un claro aumento de los compuestos sulfurados volátiles (CSVs) durante el periodo de ayuno, valor que desciende rápidamente tras la ingestión de alimentos sin olor cosmético, como un trozo de pan.

Estrategia:
Optar por verduras de hoja (espinaca, lechuga), al igual que la zanahoria, espárragos, tomate, berenjena, y por las frutas en general (sobre todo con cáscara). Limpiar la lengua tres veces al día con un limpiador de lengua es también una alternativa bastante eficaz.

CLAVE Nº5: HIDRATARSE CONTINUAMENTE Y ESTIMULAR LA SALIVACIÓN
Los estados de deshidratación, como los relacionados con la ingestión reducida de líquidos, promueven la disminución de la producción de saliva, con el consiguiente estancamiento de los restos alimenticios en la boca y su posterior degradación por parte de las bacterias bucales. Por otro lado, la disminución de la espesura salival promueve la volatilización de los compuestos del mal olor disueltos en la saliva.

Estrategia:
Además del agua (imprescindible), bebe líquidos con ligero sabor ácido (como tés fríos de limón sin azúcar). Una buena opción para estimular la saliva y mejor que los chicles son las pastillas de ciruela umeboshi japonesa, ya que son imperceptibles y estimulan más y mejor la saliva.

CLAVE Nº6: EVITAR BEBIDAS ALCOHÓLICAS
Además de perjudiciales para cualquier persona que quiera eliminar esos kilos de más, las bebidas alcohólicas también predisponen a la aparición de mal aliento. La oxidación del etanol ocurre inicialmente en la boca y, después, se vuelve más predominante en el hígado (pudiendo durar varias horas), resultando en diversos compuestos del mal olor, como el acetaldehído. El alcohol también es un agente deshidratante, contribuyendo a la volatilización de los compuestos del mal olor salival.

Estrategia:
No es recomendable consumir bebidas alcohólicas. No obstante, si lo haces, come algo sólido justo después para estimular la producción de saliva.

CLAVE Nº7: EVITAR COMIDAS CON OLOR INTENSO
Después de ingeridos, los alimentos son sometidos a un conjunto de transformaciones químicas y físicas hasta convertirse en compuestos menores con capacidad de ser absorbidos. Los nutrientes atraviesan las paredes permeables del intestino delgado y a través del torrente sanguíneo, llegan al hígado, donde se lleva a cabo, entre otros procesos, la neutralización de ciertos compuestos del mal olor. Los compuestos del olor presentes en la sangre se excretan generalmente a través del pulmón junto con otros gases, como el dióxido de carbono. La cantidad de mal olor liberado depende del tipo de alimento, de la dosis, de cómo ha sido preparado —el ajo crudo provoca un mayor impacto en la halitosis que el ajo que ha sido cocinado— y factores de susceptibilidad individuales. El olor provocado en el aliento no es siempre idéntico al del alimento ingerido, pudiendo en ciertas personas manifestarse como un olor desagradable bien distinto.

Estrategia:
Evitar los alimentos con un olor y gusto más intensos, tales como ajo, cebolla, leche, queso, huevos, condimentos y picantes, anchoas o embutidos. La toma frecuente de café predispone a los individuos a la aparición de halitosis por sus características deshidratantes de la saliva. Existen alimentos con capacidad de neutralizar olores. Los que han demostrado científicamente capaces de captar y neutralizar los malos olores son los champiñones (champiñón común, champiñón de París o portobello) y el té Oolong (té de Taiwan). Otra alternativa, sin embargo, solamente enmascaradora y con baja duración, es la ingesta de productos enmascaradores con olor de menta, hortelana y similares.

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By | 2017-11-13T12:27:55+00:00 mayo 5th, 2017|noticias|0 Comments