//Doctor, ¿qué son esas bolitas blancas que huelen muy mal y salen de mi garganta?

Doctor, ¿qué son esas bolitas blancas que huelen muy mal y salen de mi garganta?

Según datos del Instituto del Aliento de 2017, el porcentaje de pacientes que acuden a la consulta debido a mal aliento por caseum corresponde al 14 % del total, siendo la cuarta causa más frecuente de halitosis.

Barcelona, 7 de abril de 2017.- “Mediante la criptolisis amigdalar se elimina el caseum de forma rápida, indolora y sin sangrado, conservando las amígdalas y su función de defensa”, explica el Doctor Jordi Coromina (Centro Médico Teknon), pionero en esta técnica con láser.

Barcelona, diciembre de 2017.- Quizá en alguna ocasión has notado la presencia de unas bolitas blancas o amarillentas muy molestas en la garganta que, de no ser por su consistencia de plastilina, fácilmente se confundirían con restos de comida. Quizá has intentado extraerlas sin ayuda y, al hacerlo, te has encontrado con una pelotilla blanca muy desagradable y apestosa. Llegados a este punto, seguro que también te has hecho ya la pregunta de rigor: ¿qué son esas bolitas blancas que huelen mal y salen de mi garganta?

El nombre clínico de estas bolitas es caseum, tonsilolitos o cálculos amigdalinos. “Las “bolitas blancas” no aparecen desde el fondo de la garganta, sino desde las amígdalas”, explica el doctor Jonas Nunes, director del Instituto del Aliento —centro especializado en el estudio, diagnóstico y tratamiento de la halitosis con más de 9000 pacientes tratados y cuya red clínica se distribuye en siete de las principales ciudades españolas— y de la Unidad Hospitalaria de Halitosis del Centro Médico Teknon (Barcelona), que continúa: “El caseum es el material blanquecino resultante de la degradación de fragmentos de epitelio exfoliado, restos de queratina, cuerpos extraños (como restos de alimentos) y moco debido a la acción de las bacterias de la boca. Estos restos quedan depositados en los orificios o criptas amigdalinas y emiten el característico olor putrefacto”.

Según datos ofrecidos por el Instituto del Aliento, el 10 % de la población española padece de caseum, y la halitosis producida por caseum es la cuarta causa más frecuente de mal aliento, dentro de las más de 80 fisiopatologías existentes. “A lo largo de este 2017, el porcentaje de pacientes que han acudido a nuestros centros debido a halitosis o mal aliento por la existencia de caseum corresponde al 14 % del total. Entre ellos, el 61 % nunca se había dado cuenta de la existencia de tonsilolitos en sus amígdalas, ya que en ciertos casos los pilares del velo del paladar pueden ocultarlo. Los restantes se dieron cuenta a través de visión directa, al toser o al despertarse por la mañana con algún tonsilolito expelido sobre la lengua”, detalla el doctor Nunes, que finaliza: “Curiosamente, un tercio de estos pacientes solo supo que padecía de mal aliento al ser advertido por familiares o amigos”. El caseum es más frecuente en adultos jóvenes, con antecedentes de amigdalitis frecuentes y rinorrea posterior, afectando de igual modo a hombres y mujeres.

Caseum y halitosis: ¿cuál es su impacto en las personas que lo padecen?

Además de las molestias que sufren los afectados como consecuencia de la existencia de caseum o “bolitas blancas” en sus amígdalas, tales como una sensación de un cuerpo extraño en la garganta o la existencia de un sabor de boca desagradable, existe un impacto evidente a nivel psicológico resultante de la conciencia de padecer halitosis. Algunos de los efectos más repetidos en los pacientes son perturbación psicológica (preocupación, tensión y ansiedad), incapacidad social (susceptibilidad, vergüenza y dificultad para ejercer el trabajo habitual) o incapacidad para gestionar una vida plena.

El doctor Jordi Coromina, Director del Centro Coromina y codirector de la Unidad Hospitalaria de Halitosis en Teknon, explica: “Además del chequeo diario y la inseguridad, el riesgo llega cuando el propio paciente presiona su amígdala para retirar el caseum, pudiendo provocar infección y efectos perniciosos para la salud orofaríngea”.

“Hace más de veinte años que comencé a notar la presencia de estas bolitas blancas y el mal aliento que generaban”, afirma A.C, maestro barcelonés de 37 años y paciente tratado a causa del caseum, que explica: “Me afectaba muchísimo en mi día a día, pues a pesar de tener una higiene bucal óptima, notaba que mi aliento era desagradable. Esto me provocaba muchísima inseguridad a la hora de acercarme a mis alumnos. Al darme cuenta de la existencia de esas bolitas, empecé a pasar de forma obsesiva más de 15 minutos al día delante del espejo del aseo intentando sacármelos con el tubo del bolígrafo, hasta que mi mujer me animó a buscar una solución médica”.

Criptolisis amigfalar, técnica pionera y ventajosa para la eliminación del caseum

Ahora, bien, ¿existe alguna forma de eliminar estas bolitas blancas malolientes? El doctor Jordi Coromina es especialista en la aplicación de la criptolisis amigdalar, técnica pionera en Europa consistente en la eliminación con láser de todas las capas superficiales de las amígdalas, zona en la que muchas personas tienen ubicadas las criptas (pequeños orificios o agujeros) y el caseum (material blanquecino).

“El tipo de paciente que normalmente se somete a esta intervención es adulto, tanto hombre como mujer, de 17 a 55 años”, explica Coromina, que añade: “La alternativa hace algunos años era o no hacer nada o extirpar completamente las amígdalas, lo cual es muy doloroso, hay sangrado e incluso riesgo de hemorragia (un 6 % de los casos). Eliminar toda la amígdala supone la anulación de la fabricación de anticuerpos o defensas, que es la función normal de las amígdalas”. Y finaliza: “Con la criptolisis amigdalar se mantiene la porción de amígdala sana, conservando así su función habitual. Esta intervención, además, es muy ventajosa para el paciente, ya que habitualmente es indolora, rápida (unos 30 minutos) y sin sangrado.”

By | 2018-02-15T15:10:18+00:00 diciembre 19th, 2017|noticias|0 Comments