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12. ¿Qué remedios caseros/naturales o soluciones naturales existen actualmente para combatir la halitosis?

Aunque a veces prescribo soluciones naturales en casos muy particulares (ej.: la ciruela japonesa umeboshi como estimulante salival), personalmente, evito hablar de este tema. Sucede que, algunas personas, después de escucharme hablar, se van corriendo a comprar ciertos productos, bebidas y comidas y creen ingenuamente que con su consumo van solucionar el problema de mal aliento.

Es importante comprender que las halitosis necesitan ser identificadas según su origen y que la eficacia del tratamiento depende de si el agente terapéutico empleado incide en este origen. Los efectos beneficiosos de algunos alimentos con olor agradable (perejil, anís, etc.), o incluso ciertas cápsulas que algunas casas comerciales comercializan, ni siempre tienen efecto en todas las personas, ni, cuando lo tienen, raramente duran más de 1 hora. Esto no es ni cura, ni tratamiento.

Es verdad que algunas comidas pueden mejorar transitoriamente el estado del aliento básicamente a través de dos mecanismos principales: su potencial efecto antimicrobiano o a través de la captura/neutralización de compuestos de mal olor. Sobre el efecto antimicrobiano, se ha demostrado, por ejemplo, que algunos tés poseen antimicrobianos naturales con alguna capacidad de anular bacterias orales (los más estudiados son el té verde y el ginseng rojo de Corea).

Un estudio israelí que también ha hallado algunas sustancias inhibidoras de bacterias en el café (sin embargo, debido a otras sustancias, el saldo global de la ingesta de café suele ser negativa en relación al aliento: por la deshidratación que provoca a nivel de la saliva y la consecuente volatilización de gases de mal olor). Existen otras comidas que poseen ciertas sustancias (especialmente polifenoles, y enzimas como las polifenoloxidasas y las peroxidasas) con alguna capacidad para neutralizar compuestos de azufre.

Si uno no sabe cuál es la causa de su halitosis, primero debe buscar un diagnóstico y sólo después determinar qué agentes terapéuticos utilizará.

Los alimentos que poseen estas sustancias suelen ser algunos tipos de champiñones, el té verde, algunas frutas crudas (la manzana, la ciruela, el kiwi, el caqui, el arándano), algunas hierbas como el perejil y la albahaca, y algunos vegetales como la lechuga, los espárragos, el ñame y la berenjena. Hay muchos otros alimentos referidos en fuentes no médicas a los que les falta un adecuado fundamento científico. Pero, la cruda realidad es que el efecto beneficioso resultante de la ingesta de estos productos naturales es muy corto (y no siempre funcionan, incluso cuando inciden sobre el origen del problema). Por ejemplo, el té verde puede mejorar transitoriamente el aliento aunque no resuelve el problema de halitosis. Para muchas patologías desencadenantes de mal aliento simplemente no existe un remedio casero o una solución o terapéutica natural.

Hay que tener mucho cuidado y no permitir que la ansiedad domine la razón. Por ello es importante divulgar el siguiente principio: si uno no sabe cuál es la causa de su halitosis, primero debe buscar un diagnóstico y sólo después plantear un tratamiento o determinar qué agentes terapéuticos utilizará (y no empezar a tratarse a ciegas, basándose solamente en testimonios de terceros o promesas de productos “milagrosos”).

Debemos comprender que las personas que padecen problemas de mal aliento ya han invertido mucho tiempo y dinero buscando soluciones y están cansadas de intentos frustrados o terapias no eficaces. La buena noticia es que la ciencia ha avanzado mucho y, a día de hoy, cualquier persona puede acceder a un tratamiento médico serio con el que erradicar la halitosis.

¿Quién es el Dr. Jonas Nunes?

¿Puedo dejar de preocuparme por mi aliento? Ahora si.