Los orígenes más frecuentes del mal aliento.

Un informe publicado por el Instituto del Aliento en el año 2010 confirmó que alrededor del 60% de las causas que provocan halitosis tienen su origen en la boca. Las causas extraorales (relacionadas con el aparato respiratorio, el tubo digestivo o el origen sistémico) son responsables de aproximadamente otro 17% de los casos. El diagnóstico de estas causas extraorales es casi siempre complejo y requiere el uso de tecnología punta, por ello es aconsejable que el paciente acuda siempre a una consulta especializada en halitosis.

El 23% de causas restante se refiere a pacientes que, a pesar de demandar un tratamiento para combatir la halitosis, no han podido ser diagnosticados de halitosis real. Y es que ciertas condiciones como la disminución de la secreción salival, los problemas digestivos, el estrés y/o la ansiedad, suelen producir sensaciones gustativas que son percibidas como sensaciones olfativas e inducen a una persona a creer que padece de halitosis.

Romper el tabú.

Se estima que cerca del 20% de la población puede sufrir mal aliento de forma habitual, independientemente del género, la edad o la clase social; y que la mitad de los ciudadanos han sentido en algún momento preocupación por el estado de su aliento. Sin embargo, y a pesar de la creciente importancia que se atribuye a este asunto a nivel social, especialmente por el grave impacto en la calidad de vida de las personas afectadas, todavía existe una gran desinformación sobre el tema.

Además, el mal aliento acostumbra a ser un asunto jocoso, objeto fácil de todo tipo de burla y escarnio. El hecho de que muchas personas se preocupen con frecuencia de su aliento y no se atrevan a hablar abiertamente sobre este asunto, pone en evidencia cómo estamos tratando esta enfermedad en nuestra sociedad.

Si alguien cercano padece halitosis, ¿debemos decírselo?

Sin ningún tipo de duda, la respuesta es sí. Es sorpendente corroborar que los compañeros de trabajo y amigos más próximos a la personas que padecen halitosis prefieren no enfrentarse a este hecho y guardar silencio. Al ser preguntados porqué adoptan esta postura, se defienden, argumentando que se trata de un tema muy delicado y que no se sienten capaces de manifestarlo abiertamente.

Cuando esta información se transmite con un sentimiento de preocupación real y tacto, las personas que padecen halitosis valoran mucho el hecho de haber sido advertidas. Los pacientes que acuden a las consultas del aliento, cuando explican el momento en el que tomaron conciencia de que padecían halitosis, muestran agradecimiento hacia la persona que les informó.