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Qué es la halitosis 2017-11-16T11:31:43+00:00

El complejo mundo de las halitosis.

Si bien la expresión mal aliento es la más comúnmente usada, el término médico que define un aliento desagradable es halitosis. El vocablo apareció por primera vez en 1921 en Estados Unidos, en el rótulo de un enjuague bucal y es el resultado de la combinación de la forma latina “halitus” (aire espirado) con la terminación griega “osis” (sufijo usado para describir una alteración patológica).

La halitosis puede ser provocada por más de 80 causas. Precisamente, uno de los mayores impedimentos a la hora de tratar el mal aliento se debe a que su origen se encuentra en múltiples causas y atañe a diversas especialidades de la medicina. En este sentido, sería más adecuado hablar de las halitosis en plural que de la halitosis en singular.

Una cuestión que afecta a la calidad de vida.

Aunque el término médico es relativamente reciente, se trata de una de las patologías más antiguas y con mayor impacto en las relaciones sociales.

La conciencia de padecer mal aliento tiene consecuencias psicológicas, con manifestaciones de comportamiento visibles tales como cubrirse la boca al hablar, mantener una distancia interpersonal mayor de lo normal o evitar las relaciones sociales.

Ello es así porque el simple acto de oler se encuentra imbuido de una importante carga emocional, pudiendo suscitar la aproximación o el rechazo; o también estimular la memoria. La percepción de un aliento desagradable generalmente provoca un aumento inmediato de emociones negativas, tales como irritabilidad, malestar, nerviosismo y agitación.

La halitosis como señal de una patología subyacente.

El aliento humano (incluso el que se considera normal) es un gas de una composición compleja. Los científicos han identificado múltiples compuestos volátiles y han constatado que una muestra de aire exhalado puede contener más de 200 compuestos de distinta naturaleza. Son diversos los factores que determinan la presencia de estos…

…compuestos en el aliento, especialmente el estado de salud, la condición física, la existencia de patologías, la ingesta alimentaria o de medicamentos, los factores ambientales y los estilos de vida.

Así, la presencia de mal aliento es un indicador de una actividad bacteriana anormal o de un mecanismo fisiológico alterado.

La detección e identificación de su origen pueden ser importantes en el diagnóstico precoz de algunas enfermedades. Por ejemplo, una periodontitis no tratada puede suponer la pérdida prematura de los dientes. Por ello es importante sensibilizar sobre esta patología, a fin de que pueda ser detectada por el propio paciente o por terceros, pues la presencia repetida de mal aliento es una señal de que algo no funciona correctamente.

Los orígenes más frecuentes del mal aliento.

Un informe publicado por el Instituto del Aliento en el año 2010 confirmó que alrededor del 60% de las causas que provocan halitosis tienen su origen en la boca.

Las causas extraorales (relacionadas con el aparato respiratorio, el tubo digestivo o el origen sistémico) son responsables de aproximadamente otro 17% de los casos. El diagnóstico de estas causas extraorales es casi siempre complejo y requiere el uso de tecnología punta, por ello es aconsejable que el paciente acuda siempre a una consulta especializada en halitosis.

El 23% de causas restante se refiere a pacientes que, a pesar de demandar un tratamiento para combatir la halitosis, no han podido ser diagnosticados de halitosis real. Y es que ciertas condiciones como la disminución de la secreción salival, los problemas digestivos, el estrés y/o la ansiedad, suelen producir sensaciones gustativas que son percibidas como sensaciones olfativas e inducen a una persona a creer que padece de halitosis.

Romper el tabú.

Se estima que más del 25% de la población puede sufrir mal aliento de forma habitual, independientemente del género, la edad o la clase social; y que la mitad de los ciudadanos han sentido en algún momento preocupación por el estado de su aliento. Sin embargo, y a pesar de la creciente importancia que se atribuye a este asunto a nivel social, especialmente por el grave impacto en la calidad de vida de las personas afectadas, todavía existe una gran desinformación sobre el tema.

Además, el mal aliento acostumbra a ser un asunto jocoso, objeto fácil de todo tipo de burla y escarnio. El hecho de que muchas personas se preocupen con frecuencia de su aliento y no se atrevan a hablar abiertamente sobre este asunto, pone en evidencia cómo estamos tratando esta enfermedad en nuestra sociedad.

Si alguien cercano padece halitosis, ¿debemos decírselo?

Sin ningún tipo de duda, la respuesta es sí. Es sorprendente corroborar que los compañeros de trabajo y amigos más próximos a las personas que padecen halitosis prefieren no enfrentarse a este hecho y guardar silencio. Al ser preguntados por qué adoptan esta postura, se defienden, argumentando que se trata de un tema muy delicado y que no se sienten capaces de manifestarlo abiertamente.

Cuando esta información se transmite con un sentimiento de preocupación real y tacto, las personas que padecen halitosis valoran mucho el hecho de haber sido advertidas. Los pacientes que acuden a las consultas del aliento, cuando explican el momento en el que tomaron conciencia de que padecían halitosis, muestran agradecimiento hacia la persona que les informó.